La pelota simboliza ese cariño obstruido, es en anhelo que tenemos atorado por no ver ni convivir con nuestros hijos. La rotulamos con su nombre, puede ser solo el sobrenombre o como le llamamos de cariño.
Ponemos el número de días sin verlos porque es la muestra de la obstrucción, es la dimensión del daño y del dolor.
Recuerda, el derecho a la convivencia es de ellos, a ellos es a quienes les han obstruido su derecho a crecer con papá y con mamá. Es un derecho que está plasmado en un acuerdo mundial que ha suscrito México y que es La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN)