A mi papá: Wilbert Medrano Ricalde

A mi papá: Wilbert Medrano Ricalde

Pensar en felicitaciones para los padre es pensar en mi padre.

Rocío Medrano y su padre Wilbert Medrano Ricalde

Escribir hoy sobre mi padre no es sencillo,  un ancianito amado y querido, que atraviesa la última fase de la enfermedad que lo visitó años atrás. Se agolpan pensamientos y emociones, de respeto y preocupación por mi madre, de gratitud  incondicional en los cuidados hacia él.

Dedicada siete años atrás, en la defensa de niñas, niños y adolescentes, frente a la Alenación Parental, difícil concebir el mundo sin padre y madre.

“Mi padre” un hombre vigoroso, inteligente, disciplinado, de sólidos principios morales y religiosos contrastaba con un hombre solicito, tierno y bondadoso; me enseñó a vivir y a disfrutar, a estudiar y a trabajar, me dio seguridad. Un hombre que como faro ha llevado la palabra esposa y familia amándonos a cada uno. 

De pequeña llamaba mi atención,  que él después de desayunar correría a lavarse los dientes, cerraría el último botón de su camisa, escogería una corbata y la anudaría con arte a su cuello, se pondría el saco, se  miraría al espejo, vería el reloj y diría vámonos a la escuela, le daría un beso a mamá antes de partir.

Entre semana pocas eran las ocasiones que comeríamos en familia, mamá nos deleitaba con sabrosas comidas, el estaba presente nunca nos falto nada. Por las tardes gustaba tanto de ver a ese hombre llegar a saludar a mamá, yo sentía tanto amor al abrazarlo y respirar y percibir el olor de su impecable casimir. Los fines de semana eran un festín iríamos a practicar deporte y a pasear. 

Mi padre…

Ese hombre sencillo que el fin de semana barrería la banqueta, que disfrutaría de ir a un mercado o al mejor restaurante, que sería el mismo con el indigente o con él encumbrado. Fue un destacado Contador Público, para nosotros simplemente  nuestro  “papá”.

Pocas fueron las ocasiones que se impaciento conmigo al enseñarme matemáticas, me enseño a esforzarme, al hacer una broma pesada y quitar la silla a mi hermana, me enseño a pensar antes de actuar. 

Mi papá Wilbert Medrano Ricalde, un hombre que me ha amado profundamente y así yo a él. Tantas platicas, tantas enseñanzas y consejos de vida.  Le gustaban las colecciones de enciclopedias, nos hizo una de cuentos infantiles, hermosos días. Al escribir hoy sobre mi padre es como sí la vida me arropara con amor y me pusiera una capa cálida de tesón, de valentía, de  arrojo.

Hago ésta reflexión hablando de mi vida, porque eso quisiera para las niñas, los niños y los adolescentes. El padre y la madre cada uno enseñan con sus dones, ambos son indispensables, ayudan a crecer y forjan. Eliminar a los padres de la vida de sus hijos e hijas es desatinado, en tribunales aumenta los casos. Saben que no hablo de delincuentes. Cambiar el sentido natural  a mis ojos está mal, es dejar coja a la persona, hoy se fomenta por equivocadas ideologías que cosifican. 

Bienaventuradas los padres que con compromiso forjan  a pesar de los obstáculos. 

Feliz día del Padre aún para aquellos que lo vivan a la distancia de sus hijos e hijas.  A mi padre: Wilbert Medrano Ricalde lo honro con gratitud y  respeto infinito.

Mtra. Rocío Medrano

Especialista en Derecho Familiar

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Rocío Medrano
Abogada y activista con basta experiencia en Derecho Familiar - Alienación Parental

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2 Comments

Santa García Cano

Admiración por tan linda familia

    Rocío Medrano

    Muchas gracias, siempre hermoso ver ejemplos sólidos como los de ustedes.

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