Divorcio y Escuela

Divorcio y Escuela

La necesidad de un protocolo de actuación

Antecedentes

Durante el divorcio, es muy común que los hijos sean alejados de uno de los progenitores y bombardeados con historias falsas sobre él o ella y -aunque el objetivo es dañar al ex cónyuge, minando la relación que tiene con sus hijos, se termina dañando profundamente la psique del menor.

Este tipo de violencia psicológica que viene de los mismos progenitores o sus familiares se le conoce desde hace más de 20 años como Alienación Parental, interferencia parental, violencia de crianza, obstrucción del vínculo o violencia vicaria, esta última basada en la doctrina de género y que carece de fundamento científico.

Estos son niños que crecen con la huella de abandono, que creen que papá o mamá dejó de quererlos, nunca los quiso, que abusó de ellos o de plano los olvidó; cuando en realidad el progenitor custodio fue quien los manipula por años, mintiendoles sistemáticamente y sembrando el odio en su corazón. Son niños que crecen con el odio a flor de piel.

410 Divorcios al Día en  México... Escuela y Divorcio

Los padres obstructores mienten a la autoridad para conseguir medidas de restricción y poder justificar la ausencia de la madre o el padre. Ante esta campaña de desprestigio, el otro progenitor pondrá toda su energía en ganar el juicio pues lo asiste la verdad, sin embargo los procesos legales en México permiten a los abogados alargar por años una controversia que se podría resolver en meses. 

Es bastante común que, cuando el juez logra cerrar el caso, los niños ya dejaron de serlo y se han convertido en adolescentes rebeldes o adultos que crecieron sin la presencia de una de las figuras centrales en su desarrollo psico emocional. 

La escuela en el Divorcio

En el ámbito escolar, la batalla consiste en lograr que los docentes tomen partido, bloqueando a la contraparte e impidiéndole saber y conocer sobre el desarrollo académico del menor. Negándole el acceso a las calificaciones, al chat, las listas de correos, los eventos importantes como el día del padre o de la madre, llegando incluso a esconder a los menores para evitar el contacto.

Los obstructores se inventan historias de maltrato, presentan al padre como un agresor y a la madre como un paciente psiquiátrico, basta con sugerir que el padre “se quiere robar al niño” o que la madre “se lo quiere llevar fuera del país” para que se enciendan todas las alarmas en la escuela (ya que lo que menos quiere una centro educativo es un escándalo). Es común que acompañen su dicho con copias de documentos legales descontextualizados, denuncias que han sido desechadas o nunca ratificadas, incluso entregan fragmentos de otros juicios y también llegan a ofrecer dádivas a cambio de la lealtad del profesor o de la dirección. 

Ya sea por desconocimiento de los procesos legales, buena voluntad o miedo, las autoridades escolares terminan perpetuando el conflicto, convirtiendo a la escuela en otro campo de batalla, sin saber a ciencia cierta si están siendo cómplices de un delito en contra de uno de los derechos fundamentales de los menores, el derecho a convivir con ambos padres. 

La escuela como refugio

En realidad, durante esta difícil etapa en la vida de los niños, la escuela debe ser un espacio neutro, un refugio… El menor necesita sentir que tiene un espacio de contención porque su casa se ha vuelto zona de guerra, su mundo se ha partido en dos y de un lado queda la familia de la mamá y del otro la del papa. De un día a otro el menor deja de ver a los primos, tíos y abuelos de uno de sus padres.

1Sabemos que el divorcio es un tiempo difícil para ambos padres quienes pierden de vista a los hijos y no logran dimensionar el estrés que todo esta situación genera en los hijos y el impacto en su mundo psicoemocional. La clave sería, desde nuestro punto de vista, mantener fuera del conflicto legal a la escuela y sus procesos, entender que esta institución no es centro de mediación ni está obligada a convertir los recreos en centros de convivencia. La escuela no es un territorio a conquistar o una victoria más al expediente.  

Por su lado, las instituciones educativas deben entender que no pueden hace las veces de árbitro en el conflicto entre mamá y papá, no son jueces que señalan o estigmatizan a alguno, como tampoco pueden sentenciar a uno de ellos al destierro de la escuela de su hijo. Tomar partido con alguno de los padres destruye el escudo protector, y los convierte en otro factor más que violenta al menor. Los niños van a la escuela a aprender, a convivir con los amigos y a olvidarse de los problemas en casa, aunque sea por unas horas. 

Implilcaciones

En este punto es evidente la URGENTE necesidad de una normatividad que unifique criterios y que de herramientas a supervisores, directivos, docentes, administrativos y terapeutas para enfrentar este tipo de casos. Se trata de un abordaje de corresponsabilidad en el que se pueda involucrar a las familias en conflicto para coadyuvar en salvaguardar el interés superior del menor.

Tener un protocolo de actuación, permite saber hasta qué punto puede involucrarse como institución sin afectar el proceso legal de los padres, sin quedar expuestos, poniendo también a salvo a la planta docente de ser involucrada o sancionada por una autoridad judicial, pero ante todo… Tener un protocolo y seguirlo al pie de la letra, va a permitir a la escuela ser ese espacio seguro en el que el niño que está transitando la separación de su familia, se sienta protegido, acompañado por su alma mater. 

Como parte integral de este protocolo, proponemos se contemple un proceso de capacitación a docentes y autoridades educativas y familias con información científica actual sobre la problemática y su complejidad, un abordaje sin sesgos de género y acorde con el nivel educativo. 

Mientras no logremos un manual de procedimientos para estos casos, la escuela se seguirá sumando  irremediablemente al conflicto del divorcio, generando, nuevos focos de violencia y revictimización hacia los menores.

Conclusiones

Si eres parte de una institución que orbita alrededor de los niños y sus derechos, si ste texto te hace sentido, si consideran que estas violencias necesitan ser visibilizadas, atendidas y combatidas, tratemos de establecer algún tipo de colaboración. En 1000Pelotasparati tenemos experiencia en el tema, somos punta de lanza en el combate al maltrato infantil durante el divorcio, conocemos los procesos legislativos, judiciales y terapéuticos que conforman las principales aristas del problema. Alrededor de nuestro colectivo orbitan especialistas en cada una de estas áreas  con una genuina vocación por la niñez. 

Alfredo Salomón

Editorial
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En #1000Pelotasparati somos generadores de contenidos que sirvan a nuestra comunidad y que arrojen luz a esta anomia social.

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